| Los juegos de la vergüenza
Beijing 2008 será otro vano intento de la tiranía para limpiar su imagen a través del deporte, tal como lo hiciera la Alemania nazi en Berlín 1936.
Las violaciones a los derechos humanos son una constante en China; descaradamente a Beijing 2008 le llaman “los Juegos Olímpicos de la paz”.
Por Fabricio Zavala García.
En 1936 el mundo sabía lo que acontecía en la Alemania nazi. Había opresión, racismo, persecución y estaba por empezar el genocidio.
En 2008 todos sabemos lo que ocurre en China. Pero ahora, como en los tiempos de Hitler, inexorablemente presenciaremos la hipócrita manera de pretender tapar el horror de la tiranía a través del deporte.
Hace 58 años el ejército chino invadió el Tíbet, una región estratégica situada en Asia central, al sur oeste de China, en la frontera con la India.
En 1956, seis años después de la ocupación china, los tibetanos armaron una rebelión para la liberación de su país, la misma que fue doblegada inmediatamente. En 1959 volvieron a intentarlo y otra vez fueron aplastados por la superioridad de la milicia china; murieron miles de tibetanos y, tras el fracaso de la rebelión, el décimo cuarto Dalai Lama, líder espiritual del budismo, religión ancestral mayoritaria en el Tíbet, tuvo que huir a la India.
Era apenas el principio de los atropellos. Durante la Gran revolución Cultural China, el Tíbet sufrió graves daños en su patrimonio cultural, principalmente de su herencia budista: más de seis mil templos fueron destruidos, y miles de monjes y monjas fueron asesinados y capturados.
Los tibetanos han vivido por más de medio siglo bajo el terror y la zozobra. Actualmente son casi 3 millones de habitantes, temerosos de hablar incluso de su religión. Son un pueblo abandonado por los organismos internacionales, que parecen hacerse los distraídos ante tanto desconsuelo.
China se empeña en tener al Tíbet bajo su dominio porque es rico en petróleo, gas y minerales; tiene alrededor de 80.000 minas de oro, además de plata, hierro y cobre. Sus bosques son la mayor reserva de madera que posee China Y por estar ubicada en el techo del mundo – el Everest es parte del territorio tibetano- es una de las fuentes de agua más grande del planeta.
Pero los tibetanos no se resignan a vivir subyugados. La última revuelta anti China fue el 14 de marzo pasado, en Lhasa, capital del Tíbet. Hubo protestas enérgicas y masivas. Para contrarrestarlas, el Gobierno del Partido Comunista envió cerca de 6.000 militares a la zona del conflicto.
No se conoce el número de víctimas, ni mayores detalles de la represión. Porque ni bien estallaron las manifestaciones, China expulsó a los periodistas de los medios internacionales destacados en el Tíbet para resguardar la seguridad de su “imagen”.
Por estos días hubo protestas en San Francisco, París y Londres, con la intención de evitar que los Juegos se realicen en China.
Pero los intentos de boicot, liderados por países cuyos procedimientos históricos tampoco han sido precisamente pacifistas, serán en vano. Pesan más los intereses económicos y políticos que el verdadero espíritu olímpico, aquel que promueve la paz y otros valores de la humanidad.
Los Juegos Olímpicos Beijing 2008 empezarán el 8 de agosto y con ellos la vergüenza. Porque se mostrará al mundo sólo aquello que los organizadores desean. Y no la basura que hay bajo la alfombra.
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