Caipiriña para el festejo
y un mate para la resaca
Con personalidad y buen fútbol, Boca
Juniors ganó la Copa Libertadores, una costumbre en esta década.
El
equipo dirigido por Miguel Ángel Russo supo abstraerse de la caldera en
que se convirtió el estadio Olímpico de Porto Alegre, no oyó
las bombas de estruendo que los torcedores dirigieron hacia la manga por la cual
salió Boca, y ganó con un oficio envidiable.
A los 42 minutos
del primer tiempo, el volante Diego Souza comandó un veloz contrataque
que terminó con un derechazo suyo azotando el travesaño del arco
argentino. Fue la más clara de un primer tiempo intenso, pero con escasa
claridad en las áreas. En el segundo tiempo, Gremio buscó con el
orgullo de los locales, alentado por una hinchada incansable, pero encontró
siempre respuesta de la defensa de Boca Juniors, que tuvo dos puntos altos en
los zagueros centrales Daniel Díaz y Morel Rodríguez. Prácticamente
ninguna pelota pasó la muralla que supusieron los defensores transandinos
y si algó quedó, murió en las manos del buen arquero Caranta.
Juan
Román Riquelme manejó los tiempos y los hilos de un equipo que tiene
marca, se defiende con oficio y que además hace daño cuando va a
arriba. Y como sus delanteros, Palacio y Palermo no habían encontrado la
red, el propio Riquelme tuvo que sacar un derechazo cruzado impresionante, que
se coló en un rincón imposible del arco de Saja, en el minuto 68
del partido.
Gremio, que necesitaba ganar 3-0 para forzar una definición
a penales, recibió un verdadero tiro de gracia con el gol de Riquelme.
Y medio anestesiado vio como el ex jugador de Villarreal selló la tarea
en el minuto '80, tras un rechazo de Saja a un tiro de Palacio.
Para la anécdota
quedará el penal que a seis minutos del final se perdió el delantero
argentino Martín Palermo, quien de zurda ni siquiera dio con el arco de
Saja.
Boca Juniors volvió a celebrar. Que la serie se haya finiquitado
en Brasil, en los pastos del que para muchos es el mejor fútbol del mundo,
no pasó de ser una curiosidad para la escuadra xeneise, que es el más
campeón de los clubes del mundo, con 17 títulos internacionales
en su palmarés, uno más que el Milán, que tenía 16
Este
miércoles por la noche, Boca Juniors ganó su sexta Copa Libertadores
de América, la cuarta de ellas en condición de visita.